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    Muere Simoncelli

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    pedrovlc
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    Muere Simoncelli

    Mensaje  pedrovlc el Jue Oct 27, 2011 8:44 pm

    NO PUDO RECUPERARSE DE LAS GRAVES HERIDAS QUE SUFRIÓ TRAS SER ATROPELLADO

    Edwards y Rossi le pasaron por encima
    Recibió un fuerte impacto en la cabeza, el cuello y el pecho
    La carrera de MotoGP se canceló tras el incidente
    "Marco Simoncelli ha muerto, a 23 de octubre de 2011, a las 16.56". Un relámpago desató las lágrimas en el paddock, que ya estaba al borde de la explosión. La colisión había sido devastadora. Incluso para el corpachón de Marco, que quedó tendido sobre el asfalto. El casco había volado, se lo sacó de cuajo el impacto de los pilotos que no lo pudieron esquivar. Deshecho, el piloto de Gresini fue rescatado con extrema urgencia por una ambulancia. Eran las 16.05. Los relojes se detuvieron. Los corazones también.

    La sala de prensa se evacuó en segundos. La conmoción se contagió como una epidemia y empezó el via crucis. Todos los pilotos regresaron a la calle de boxes. La bandera roja era una mala señal. Poco después voló de boca en boca que la prueba se había cancelado. "Todo el equipo médico está intentando ayudar a Marco", fue la justificación. La gravedad salpicó de gritos y carreras los alrededores de la clínica de Sepang. Adentro, el equipo médico se dejó las manos y la sabiduría para que Marco no se marchara.

    Pero se marchó. La rueda de prensa la ofició Michele Macchiagodena, director médico del campeonato. "Estoy muy triste de estar aquí para anunciar la muerte de Marco Simoncelli, un amigo. A causa de la fuerte caída durante la carrera y de ser golpeado por varios pilotos ha presentado un trauma severo en la cabeza, el cuello y el pecho. Según el equipo médico, cuando llegaron al lugar del accidente, estaba inconsciente. En la ambulancia se le practicó una CPR (resucitación cardiopulmonar) y se le oxigenó con una mascarilla de laringe.

    Cuando llegó a la clínica, fue intubado para intentar sacar sangre del tórax y la resucitación continuó durante 45 minutos para ayudarle a sobrevivir. Desafortunadamente no fue posible y a las 16.56 lo declaramos clínicamente muerto".

    Junto a él, en la mesa, con una mueca de dolor figuraban los cuatro directores de Carrera, Javier Alonso (Dorna), Franco Uncini (Delegado de seguridad), Claude Danis (Presidente de la Comisión de Seguridad) y Paul Butler (Director de Carrera). "Enviamos nuestras condolencias a su familia, sus amigos y todos sus seres queridos. Es un día muy triste para todos", dijo Butler, que aseguró que se realizará "una investigación clara sobre las circunstancias que concurrieron en al accidente".

    Pero el accidente, como el de Shoya Tomizawa en Misano el pasado año, fue un cúmulo de infortunios incontrolable. No se habían completado ni dos vueltas. La curva 11, un curvón de derechas, le hizo perder la rueda delantera. Marco quiso salvar la caída y se prendió a la moto con fuerza. Pero esa maniobra fue fatal, letal. Al asirse al manillar y encontrar un punto de apoyo en el suelo, la moto giró sobre sí misma y en la circunferencia metió a Marco en la trayectoria de la curva, dejándolo desnudo, indefenso, a merced de la providencia.
    Por detrás, Bautista pudo sortearlo. No así Colin Edwards, que lo embistió violentamente. También Valentino Rossi, su amigo, su gran amigo, lo alcanzó.

    Fue súbito, inevitable. "Ahí es imposible rectificar porque estás tumbado", explicó Barberá, que lo presenció de cerca. Ambos circulaban inclinados y Marco salió despedido hacia sus ruedas. Se lo tragaron, irremediablemente. Y una de las ruedas hizo de sacacorchos, le golpeó el cuello y le sacó el casco. Simoncelli quedó exánime, con el cabello revuelto, en medio de la pista.

    La resucitación fue imposible. Macchiagodena explicó que no pudo recuperar el pulso. "Le hemos hecho de todo. Pero nada". Paolo, su padre, comunicó la noticia. Todos rompieron a llorar. Un minuto más tarde, el anuncio oficial atestiguaba el fallecimiento. "A true competitor (un verdadero competidor)", como le definieron los equipos. Pippo se había ido, dejando roto al Mundial.










    El llanto de Rossi

    Simoncelli idolatraba a Vale y compartían el tiempo libre en las carreras y en casa
    Cuando Valentino Rossi abandonó la pista, aturdido tras el choque, su gran amigo Marco Simoncelli yacía sobre el asfalto. Regresó a su garaje, se sentó en su silla y el mundo se le cayó encima. Las lágrimas asomaron porque era fácil percibir la tragedia. Cuando media hora más tarde Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, fue comunicando a los pilotos la gravedad del herido, Valentino imaginó que les estaban preparando para la noticia. No hizo falta decir nada. Se fundieron en un abrazo y rompieron a llorar. El nueve veces campeón mundial de motociclismo, implicado junto a Colin Edwards en el atropello que costó la vida al joven corredor, de 24 años, pasó uno de sus peores días.

    "Para mí, Sic era como un hermano pequeño, tan fuerte en la pista como dulce en la vida. Aún no puedo creerlo. Le echaré mucho de menos", escribía Rossi en su cuenta de Twitter pasadas las dos de la madrugada en Malasia. Ayer, ya de regreso a Italia, colgó una foto del duelo entre ambos en una de las curvas de Misano. "Yo le recuerdo así. Misano, 2011. Gran bagarre (Dando caña)".

    Vale, como le llamaba, cuidaba de Simoncelli, le aconsejaba y compartía con él las horas muertas en las carreras. Una pizza era una buena excusa. Sus pueblos están separados 20 kilómetros. Pero también iban juntos al gimnasio y a practicar con motos de cross. Simoncelli, ocho años menor, le idolatraba. Rossi hizo una excepción con él, a quien en Italia veían como su sucesor por talentoso y carismático. Tras el fatal accidente, desapareció. Regresó al hotel con Giampiero Sacchi, uno de los padres deportivos de Simoncelli, y hallaron consuelo el uno en el otro. "Vale está destrozado", decían en su entorno; "ninguno de nosotros puede ponerse en su piel, intentar siquiera comprender lo que siente".

    El dolor de Rossi es compartido por Paolo Simoncelli. Compañeros inseparables, el padre de Marco mantuvo una entereza tan sorprendente como irreal el domingo. Quiso donar los órganos de su hijo, pero no fue posible porque su corazón se paró demasiado pronto. Recibió las condolencias del paddock sin perder la compostura. "Esta mañana se ha derrumbado", advertían fuentes cercanas a él. Será peor cuando llegue a casa. "Por suerte, hemos podido acelerar la repatriación del cadáver", indicaba un representante de Dorna. El cuerpo de Simoncelli volaba ya de regreso y el jueves está previsto el entierro en Cattolica, su pueblo.

    Fausto Gresini, propietario del equipo que dio una Honda oficial a Simoncelli, hablaba de un corredor "con un corazón de oro": "No recuerdo haberlo visto enfadarse ni una vez. Era leal, amaba los desafíos y nosotros éramos un simple instrumento para realizar sus sueños y dar rienda suelta a su pasión". Él ya vivió una pérdida similar con el fallecimiento del japonés Daijiro Kato en Suzuka en 2003 y deslizó a la prensa que pueden no correr la última carrera del Mundial, el 6 de noviembre en Valencia.

    Mientras tanto, Axel Pons, de 20 años, sigue hospitalizado con un hematoma craneal tras una caída que obligó a parar a falta de dos vueltas la carrera de Moto2.

      Fecha y hora actual: Sáb Nov 18, 2017 5:31 pm